Identificar a tiempo puede cambiar su historia y darle una mejor calidad de vida.
A veces, las señales más importantes son las que pasan desapercibidas. Detrás de un cambio sutil en el ánimo, el apetito o la energía, puede estar gestándose un problema de salud que avanza en silencio. En perros y gatos, las enfermedades digestivas y hormonales suelen manifestarse de forma progresiva, por lo que reconocerlas a tiempo puede marcar un antes y un después en su bienestar.
Vómitos frecuentes, diarreas recurrentes, pérdida de peso o de apetito, así como un aumento en la sed o cambios en la actividad diaria, son algunas de las alertas que no deberían ignorarse. Aunque pueden parecer situaciones aisladas, también pueden estar relacionadas con trastornos digestivos -como gastritis o intolerancias alimentarias- o enfermedades endocrinas como la diabetes o el hipotiroidismo.
En ese sentido, Kamilo Rivera, médico veterinario y CEO de Rivet Especialidades Veterinarias, Rivet Especialidades Veterinarias, recomienda no esperar a que los signos se intensifiquen. “Muchas enfermedades gastrointestinales y endocrinas pueden avanzar sin señales evidentes en sus primeras etapas. De hecho, del total de consultas que atendemos, alrededor del 30 al 35% corresponde a este tipo de problemas. Por eso, las evaluaciones periódicas -que incluyen análisis de sangre, pruebas hormonales y estudios digestivos- permiten identificarlas a tiempo y tratarlas de forma oportuna”, señala.
Respecto a la frecuencia de control, el experto sugiere realizar chequeos al menos una vez al año en mascotas adultas sanas, cada seis meses en mascotas mayores -a partir de los 7 años-, y con mayor frecuencia en aquellos casos con antecedentes médicos.
Además, el cuidado diario cumple un rol clave. “La salud no solo se atiende cuando aparece un problema, también se construye desde la prevención. Evaluaciones especializadas, como las gastroenterológicas y endocrinas, permiten identificar alteraciones que no siempre son visibles en un control general. Hoy contamos con herramientas más precisas, pero la observación cotidiana del tutor sigue siendo esencial”, agrega Rivera.
Al final, más allá de cualquier diagnóstico, existe un vínculo que guía cada decisión. Estar atentos, comprender sus cambios y actuar a tiempo es una forma concreta de cuidar su bienestar. Porque quienes acompañan el día a día con su cariño incondicional también dependen del cuidado y la atención para tener una vida más larga y saludable.
