¿Qué hay detrás del sabor de los frutos rojos? Estas son las 4 claves de su crecimiento

Suelo, clima, variedad genética y cultivo: los factores que influyen en cada fruto.

Los frutos rojos vienen ganando cada vez más espacio en los hábitos de consumo de los peruanos y en los mercados de América Latina. Fresas, arándanos, frambuesas y moras hacen parte de una categoría que continúa en expansión, al tiempo que crece el interés por saber de dónde vienen, cómo se producen y qué hay detrás de sus características.

Una fresa más dulce, un arándano más firme o una frambuesa más aromática no son producto del azar. La respuesta comienza mucho antes de que la fruta llegue a la mesa: el campo. 

Cuatro factores, un mismo resultado

Suelo, clima, variedad genética y manejo del cultivo son cuatro factores que explican las diferencias entre un fruto y otro y que, en conjunto, construyen la identidad de cada berry y dan lugar a los atributos que reconocemos al probarla. En el mundo agrícola, esta combinación de elementos recibe el nombre de terroir

Aunque el concepto suele asociarse al vino, hoy también se utiliza para entender por qué los frutos rojos desarrollan distintas características de sabor, aroma, color y textura según las condiciones en las que se cultivan. Por eso cada elemento cumple un papel particular en ese resultado. 

Todo comienza bajo la superficie y el suelo es el punto de partida. La composición del suelo y la forma en que sus raíces se desarrollan y encuentran agua y nutrientes influyen directamente en el crecimiento de la planta. El clima, por su parte, acompaña cada etapa del cultivo: las temperaturas, las lluvias y las distintas temporadas pueden incidir en los tiempos de crecimiento y maduración. A esto se suma la variedad, determinada por su genética, puede definir diferentes expresiones de dulzor, acidez, firmeza, tamaño y aroma. 

Y detrás de todo esto está la forma en que se cultiva y, especialmente, el conocimiento de quienes trabajan en el campo. La experiencia de los agricultores, su lectura del territorio y las decisiones que toman durante el proceso son parte de una labor que termina dejando su huella en cada cosecha. 

Nada ocurre de manera aislada. Todo lo que sucede en el campo termina reflejándose en la fruta que llega a los hogares peruanos. 

Mirar hacia el origen

Para Perú, donde la industria de berries continúa avanzando, entender estos factores permite dimensionar tanto las oportunidades como los desafíos que enfrenta el país como territorio productor. 

«Cuando comemos una berry pensamos en su sabor, pero pocas veces en todo lo que tuvo que pasar antes de llegar hasta nosotros. Queremos acercar a las personas a esa parte de la historia y ayudarlas a reconocer todo lo que existe detrás de un cultivo de berries: el lugar donde nace la fruta, quienes la cultivan y todo lo que sucede antes de que podamos disfrutarla”, explica Juan Pablo Donoso, Ecommerce Manager para Berry House Latinoamérica. 

Bajo esta mirada surge “Crónicas del Terroir”, una iniciativa de Berryse que recorre distintos países productores de la región, entre ellos Perú, Colombia, Brasil, Chile y México, para conocer las condiciones que hacen único a cada territorio, sus particularidades y las historias de quienes están detrás de cada cultivo.

Mucho más que una fruta

Una berry puede parecer pequeña y sencilla, pero para que llegue a nuestras manos, esta fruta ha estado marcada por un ecosistema, una geografía  específica, un conocimiento y una serie de decisiones. En esa conexión entre naturaleza y agricultura reside una de las grandes fortalezas de los frutos rojos producidos en Perú.

Entender el terroir de los berries permite mirar más allá del sabor. Y es en una categoría que sigue creciendo en el país donde conocer ese origen cobra cada vez más relevancia para una nueva generación de consumidores, para quienes elegir qué comer también significa comprender el proceso de cada alimento. Porque conocer lo que comemos es también una forma de acercarnos a la tierra que lo hace posible, y de descubrir que, para entender un sabor, hay que volver al lugar donde todo comenzó.

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