¿Está preparado el retail para la temporada alta de fin de año?

A puertas del Cyber Wow, Black Friday y Navidad, una falla informática en un POS o lector de barras significará una pérdida directa de ventas. Según especialista, una gestión predictiva de riesgos (RBVM) puede evitar que las plataformas de ecommerce colapsen.

Cuando una caja deja de procesar pagos, un lector de códigos de barras pierde conectividad o un kiosco de autoservicio queda fuera de servicio, el problema deja de ser tecnológico. Las filas aumentan, las entregas se retrasan y la experiencia del cliente se deteriora. En cuestión de minutos, una falla técnica termina impactando directamente las ventas.

Para Leonardo González, Director Regional para Latinoamérica de Ivanti, la operación del retail depende hoy de miles de dispositivos conectados que deben funcionar de forma ininterrumpida. Sin embargo, ese ecosistema ha crecido mucho más rápido que la capacidad de muchas organizaciones para administrarlo. 

“Cada nueva tienda, aplicación o endpoint incrementa la complejidad operativa y amplía la superficie de un posible ataque cibernético. Pero la infraestructura tecnológica que sostiene toda la operación no siempre recibe un mantenimiento preventivo, aunque de ella depende que las tiendas puedan operar sin interrupciones durante períodos de alta demanda”, precisó.

Por ejemplo, con la llegada de eventos como el Cyber Wow, el Black Friday y la temporada navideña, muchas organizaciones concentran sus esfuerzos en el inventario, la logística y la experiencia del cliente. En cuestión de semanas se incorporan nuevos dispositivos, se habilitan accesos para personal temporal y se ajustan procesos para responder al aumento de la demanda. 

Aquí el especialista de Ivanti recomienda a las organizaciones pasar hacia modelos de gestión autónoma de endpoints, capaces de mantener una visibilidad continua del entorno, automatizar tareas rutinarias y responder con mayor rapidez a los cambios en la infraestructura. El siguiente paso es incorporar capacidades de remediación predictiva que permitan anticipar qué vulnerabilidades o problemas operativos podrían convertirse en un riesgo para el negocio antes de que afecten la operación de las tiendas. 

“El objetivo es identificar qué requiere atención primero, priorizar las acciones con mayor impacto y reducir el riesgo operativo para fortalecer la continuidad del negocio y el cumplimiento de las políticas de seguridad”, destaca.

Este enfoque, conocido como Risk-Based Vulnerability Management (RBVM), permite priorizar las vulnerabilidades según el contexto operativo y su impacto potencial. En lugar de intentar corregir miles de vulnerabilidades al mismo tiempo, las organizaciones pueden concentrar sus esfuerzos en aquellas que realmente podrían afectar las ventas, la logística, la operación de las tiendas o la experiencia del cliente.

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