La segunda etapa inició con la entrega de más de 4.000 kilos de alimentos en Ica, Pisco y Chincha, y busca impulsar la autosostenibilidad de las organizaciones sociales.
El Banco de Alimentos Perú (BAP) puso en marcha la segunda edición del proyecto “Alimentando con Esperanza”, el cual brindará alimentos y fortalecerá las capacidades de 45 comedores populares y ollas comunes de Ica, Pisco y Chincha. Esta nueva etapa busca beneficiar directamente a más de 2.200 personas en situación de pobreza y pobreza extrema, mediante el trabajo articulado entre el sector agroindustrial y las organizaciones sociales.
El despliegue comenzó con la distribución de más de 4.000 kilos de alimentos, equivalentes a 16.000 raciones, con un importante aporte de frutas y verduras. Paralelamente, se inició el taller “Gestión Comunitaria y Red BAP”, que capacitó a más de 79 lideresas en inocuidad alimentaria, nutrición y gestión logística, con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas de los comedores y ollas comunes.
Esta nueva etapa se sustenta en los resultados de la primera edición, en la que se rescataron y distribuyeron 547,8 toneladas de alimentos —el 92 % de alto valor nutricional— en alianza con más de 20 agroexportadoras locales. Por este impacto, el proyecto recibió el Reconocimiento Sostenibilidad AGAP 2026 en la categoría Inclusión Social, otorgado por la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú.
«El reconocimiento de AGAP demuestra que la corresponsabilidad con el agro privado es un camino eficiente para combatir el hambre; hoy la buena noticia es que volvemos al territorio a fortalecer esa capacidad instalada. El aporte de frutas y verduras del agro es clave en una región donde apenas el 7.1% de la población consume las porciones diarias recomendadas de estos alimentos», indicó Daniela Osores, gerente general del Banco de Alimentos Perú.
A diferencia de la primera edición, “Alimentando con Esperanza II” busca consolidar los aprendizajes e impulsar la autosostenibilidad de las comunidades, comedores populares y ollas de alimentos. Estas capacitaciones permitirán optimizar su conservación y consumo, diversificar las preparaciones y generar oportunidades de ingresos a través de su eventual comercialización. Además, se reforzarán las buenas prácticas de manipulación y aprovechamiento de alimentos mediante visitas nutricionales presenciales que permitan verificar el cumplimiento de las recomendaciones.
Como parte de este enfoque, se busca censar al 100 % de los comedores populares y ollas participantes para conocer mejor sus necesidades y fortalecer la trazabilidad de los alimentos entregados. De esta manera, la nueva edición apuesta por un acompañamiento más estructurado, orientado a mejorar la gestión de los comedores y ollas comunes y avanzar hacia una mayor autosostenibilidad.
Con esta intervención, el Banco de Alimentos Perú reafirma el valor de las alianzas estratégicas para construir un sistema alimentario más eficiente y sostenible. La experiencia desarrollada en Ica también ha permitido replicar esta metodología en regiones agroexportadoras como La Libertad, Piura y Lambayeque.
