La iniciativa reunió dos formas de preparar un clásico de la parrilla y llevó a Buenos Aires una versión peruana elaborada con chorizos Braedt, en un intercambio de sabores, reacciones y costumbres gastronómicas.
Con el objetivo de conectar dos culturas gastronómicas a través de un clásico de la parrilla, Braedt y el chef peruano Rodrigo Fernandini llevaron el Chorijunte a Buenos Aires, una experiencia que puso frente a frente la versión peruana del choripán y la tradición argentina alrededor de esta preparación. La iniciativa convirtió una curiosidad por conocer la reacción de los argentinos ante la propuesta peruana de Rodrigo en una oportunidad para intercambiar sabores, descubrir costumbres y compartir alrededor de la parrilla.
La campaña nació a partir de una pregunta: ¿qué pensarían los argentinos de la versión peruana del choripán? Lo que comenzó con un video del chef preparando este clásico a su manera, se convirtió junto con Braedt, en una experiencia que llevó la propuesta hasta Buenos Aires, para compartirla con quienes conocen de cerca la tradición del choripán.

Durante el recorrido, Rodrigo compartió con protagonistas locales su versión del choripán, elaborada con chorizos Braedt, pan francés, ají de la casa, chimichurri y papas al hilo. La degustación generó comentarios, bromas e intercambio de opiniones, demostrando cómo los ingredientes y las preferencias de cada lugar pueden transformar y aportar un sello propio a una misma preparación , sin perder aquello que lo hace especial.
La experiencia quedó registrada en una serie de videos que muestran los encuentros, descubrimientos y reacciones de los participantes, acercando al público a las particularidades de ambas versiones. Así, el Chorijunte convirtió al choripán en un punto de encuentro entre la gastronomía peruana y argentina, llevando la propuesta más allá de una degustación para generar una experiencia de intercambio cultural alrededor de la parrilla.
Entre comentarios y reacciones, la versión peruana del choripán despertó curiosidad por su origen y particular combinación de ingredientes, llevando el sabor de los chorizos Braedt hasta Argentina. Una experiencia que conectó ambas culturas gastronómicas y reforzó el mensaje de la marca: ¡Juntos sabe mejor!
